Nueva York, Estados Unidos

¡Hola de nuevo!

Estuve a punto de saltarme este destino debido a que lo consideré una visita muy exprés; sin embargo, creo que hay ciertos datos que podrían ser de utilidad para alguien que visita la ciudad de la misma manera y quiere hacer varias cosas en poco tiempo, algo que únicamente se puede lograr con planeación e investigación previa.

Nueva York es una ciudad que había visitado anteriormente: la primera vez con mi mamá por un par de días, la segunda por un día y una noche, la tercera por un fin de semana para ver a mi banda favorita y esta última.

En esta ocasión, pasaría dos días y una noche ahí. La intención era aprovechar el primer día de 18:00 a 00:00 y el siguiente, de 09:00 a 15:00.

El segundo día tenía un poco más de libertad, ya que pasaría el día por mi cuenta, pero el primero era especial porque mi novio y uno de sus colegas visitarían la ciudad por primera vez, por lo cual me encomendé la tarea de hacer una lista de los lugares que queríamos visitar.

Después de varias visitas a esta ciudad, aprendí algo: NO SE PRESTA para visitar muchos sitios a la vez. Es un lugar en el que tienes que hacer elecciones porque el tiempo se va volando. El traslado en metro es sencillo, pero siempre debes estar preparado para imprevistos, más si eres una persona que nunca se ha transportado en transporte público en esta o en cualquier otra ciudad del mundo.

Así que traté de pensar en los “highlights” de la ciudad, esos lugares que sabes que una persona tiene que ver ahí pa’ que no le cuenten.

Mi primer objetivo era ubicar el punto en el cual el crucero atracaría. Nosotros llegamos al Brooklyn Cruise Terminal, en Brooklyn, y desde ahí teníamos dos opciones para comenzar nuestro recorrido hacia Manhattan: ferry o metro. En esta ocasión decidí que comenzaríamos en ferry y después continuaríamos el recorrido en metro.

La ruta ideal, saliendo a tiempo, era caminar a la terminal del NYC Ferry en Atlantic Basin, tomar el ferry hasta Pier 11, Wall St. y visitar los siguientes puntos:

  • Wall Street – Charging Bull
  • Brooklyn Bridge
  • 9/11 Memorial
  • Oculus
  • Times Square
  • 5th Avenue
  • St. Patrick’s Cathedral
  • Bryant Park
  • Grand Central Terminal
  • Central Park

Intenso, ¿no? Pero, desde mi perspectiva, posible y perfecto para una persona que quiere ver algunos “imperdibles” en poco tiempo.

Sin embargo, terminamos saliendo en un horario diferente al planeado. Jaja. Historia larga, corta: problemas de comunicación y horario impredecible, pero nada caótico al punto de desperdiciar el día.

Así que aquí viene mi primer consejo: estés en donde estés, gánale al tiempo.

En este caso, para tomar el ferry, descarga la aplicación NYC Ferry. Desde ahí puedes comprar tu ticket con anticipación y llegar directo a abordar. Si no lo compras previamente, tendrás que hacerlo en la terminal. Nosotros llegamos prácticamente cuando el ferry estaba por salir, había una fila larga y, cuando finalmente llegó nuestro turno, el último pasajero estaba ingresando al ferry y se cerraron las puertas de acceso.

Nuestro ferry salió hasta las 20:10, por lo cual tuvimos que ajustar el itinerario, un cambio que fue lindo porque nos tocó estar a bordo en pleno atardecer, disfrutamos la vista y tomamos un par de fotos hasta llegar al Pier 11.

Desembarcamos y nos dirigimos al primer punto de la lista.

Fuimos directamente a caminar frente a Wall Street, omitimos la visita al Charging Bull porque, honestamente, es una parada obligada si:

  1. Te encanta tomar fotos en cada sitio.
  2. Eres supersticioso y consideras que tocarle los testículos al toro puede traerte abundancia.

En nuestro caso, ninguna de las dos era necesaria.

Pasando Wall Street nos fuimos directo al área donde se encuentra el 9/11 Memorial, un lugar que siempre me apachurra un poquito el corazón. Es impresionante ver este lugar porque las piscinas conmemorativas están exactamente donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas, ocupando prácticamente el mismo espacio que tenían sus cimientos.

Lamentablemente, no pudimos acercarnos. Me sentí muy confundida y un poco decepcionada porque ya había visitado este lugar dos veces y en ninguna ocasión me había tocado encontrar esta área cerrada. En cuanto tuve conexión, investigué y leí que las piscinas conmemorativas sí tienen un horario establecido: están abiertas de 08:00 a 20:00.

Junto al memorial se encuentra el 9/11 Memorial Museum, que por cuestión de tiempo todavía no he tenido la oportunidad de visitar. Sin embargo, creo que vale la pena conocerlo para tener un poco más de contexto y sensibilidad al recorrer este lugar.

En esta misma zona también se encuentra el One World Trade Center, donde está el One World Observatory, que ya he visitado y recomiendo ampliamente. La vista 360° de Nueva York desde ahí es impresionante y, además, puede ser una buena opción si llegan a esta zona por la noche y el Memorial ya está cerrado. No tengo idea de si las piscinas están iluminadas de una manera que permita distinguirlas desde ahí, así que no podría asegurarlo, pero definitivamente es otra perspectiva interesante para ver este lugar histórico.

En esta misma área puedes visitar el Oculus, un centro comercial que, a la vez, es una estación del metro. Si tu objetivo es visitar los locales, consulta los horarios previamente, ya que cuando nosotros estuvimos ahí ya estaban cerrados.

El edificio es impresionante y considero que también es un imperdible para las personas que aman la arquitectura y la fotografía. El diseño fue realizado por el ingeniero Santiago Calatrava (dato que descubrí al escribir esta publicación porque, aunque siempre me ha parecido impresionante, nunca me había dado a la tarea de investigar el porqué de su diseño). Resulta que su estructura blanca, compuesta por costillas de acero y alas extendidas, representa una paloma en vuelo, como símbolo de paz y esperanza tras los atentados del 11 de septiembre.

A mí me encanta y creo que es un lugar muy lindo para tomar fotos. Además, para nosotros era el punto de partida perfecto para dirigirnos a nuestro siguiente destino. Después de recorrerlo un poco, bajamos al metro y tomamos la línea E con rumbo a Midtown Manhattan. Nuestra parada era 42 St–Port Authority Bus Terminal.

Al salir del metro caminamos un poco y aprovechamos para visitar un par de tiendas de souvenirs que encontramos en el trayecto.

Finalmente, seguimos caminando hasta llegar a Times Square, donde tomamos un par de fotos y vimos un par de shows de los que presentan los artistas callejeros.

Esta era la segunda vez que llevaba a alguien a conocer Times Square por primera vez y, honestamente, me encanta ver la reacción de las personas cuando llegan. Siempre que camino con alguien que nunca ha estado ahí, suelo decirle lo mismo: es impresionante porque, una vez que estás ahí, no sabes ni hacia dónde mirar. Estás rodeado de pantallas por todos lados y, al menos en mi imaginación, antes de conocerlo pensaba que tenía un “lado correcto”. Al final, cada quien termina eligiendo su parte favorita. Así que no vayas con la idea de buscar la misma imagen que alguien tiene en sus fotos, permítete disfrutar la experiencia a tu manera.

Ya eran las 22:00 y teníamos un poco de hambre. Llegamos a la conclusión de que todos teníamos antojo de pizza y empezamos a buscar lugares en el área. El lugar que más llamó mi atención fue Joe’s, que, para ser honesta, desconocía, jaja.

Llegamos al lugar y la fila era enorme. La sucursal tiene dos entradas: en la puerta del lado derecho puedes ordenar una pizza completa y en la de la izquierda, rebanadas. Al preguntar a algunos comensales en la fila, un hombre que estaba en el lado de las rebanadas nos mencionó que todo iba muy rápido, así que decidimos esperar.

Después de aproximadamente 30 minutos logramos ordenar nuestras rebanadas de pizza, que, honestamente, están muy bien si tienes margen de tiempo, y mucho más si te gusta Spider-Man, porque este lugar aparece en una de sus películas.

Al terminar nuestra comida, tomamos el metro para acercarnos a nuestro destino final y, posteriormente, un Uber para agilizar el proceso. A las 00:00 ya estábamos listos para dormir a bordo.

Si se dieron cuenta, al final no logramos visitar todos los puntos que había incluido en la lista, pero honestamente creo que el recorrido valió la pena. Para el tiempo que teníamos, logramos conocer varios de los lugares que considerábamos imprescindibles y disfrutar el recorrido sin sentir que todo el tiempo estábamos corriendo de un lugar a otro.

Al siguiente día llegó el momento de mi aventura más esperada: visitar Coney Island.

Este lugar había estado en mi lista de lugares por visitar por mucho tiempo. Sin embargo, mis estancias nunca habían sido lo suficientemente largas como para darle prioridad, el recorrido para llegar es un poco largo y, cuando viajaba acompañada de personas que visitaban Nueva York por primera vez, normalmente terminaba priorizando los lugares que ya conocía.

Siempre había querido estar ahí porque me parecía precioso y me parecía una locura ver junto al mar un parque de diversiones. Creo que es una escena de película que todos hemos visto en televisión más de una vez. Me encanta la idea del estilo vintage y que se mantenga a la fecha como es.

Por eso, este fue algo así como mi momento de brillar, jaja. Honestamente, sabía que esta visita me sacaría un poco de mi zona de confort neoyorquina. Además de ser precioso, Nueva York puede ser un poco intimidante en ciertas zonas jaja, y esta sería mi primera vez moviéndome por una parte de la ciudad que no conocía y que se sentía muy diferente a las que ya estaba acostumbrada a recorrer.

Al mismo tiempo, tenía que considerar como medio de transporte el autobús y el metro y, aunque yo no le temo al transporte público en ninguna ciudad y menos en Estados Unidos porque estoy familiarizada, esta sería mi primera vez combinando ambos medios y utilizando el autobús por primera vez en la ciudad.

Con todo y los nervios de la incertidumbre me lancé.

Planeé mi recorrido con anticipación y para esa mañana ya sabía qué hacer: caminé unos 10 minutos desde la terminal de cruceros hasta la parada del camión ubicada en Van Brunt St/King St y tomé el camión hacia 9 St/Smith St. Me bajé y caminé hasta Smith–9 Streets Station, donde encontré la entrada del metro con las líneas F y G.

Después de cruzar las puertas de ingreso al metro todavía me esperaba una caminata que se me hizo eterna jaja. Probablemente fueron unos cinco minutos, pero entre que no conocía el lugar y que honestamente no era el área de metro más bonita en la que había estado, sentí una necesidad enorme de caminar rápido, casi casi de correr. Creo que con tantas historias de terror sobre el metro, es normal que una se sugestione un poquito jaja.

Finalmente llegué a las últimas escaleras que me llevaron al exterior. Lo primero que vi al salir fueron los rieles del metro y me sorprendió muchísimo verlos al aire libre. Era la primera vez que veía el metro de Nueva York de esa manera y me encantó, pero la vista más impresionante estaba del otro lado. Cuando giré a la izquierda, vi llegar el F con el skyline de Manhattan de fondo.

Una vez que subí al F, el paisaje se convirtió en una parte muy bonita del viaje. Me la pasé prácticamente todo el camino viendo por la ventana: primero los rascacielos de Manhattan a lo lejos y después algunas de las avenidas y calles que atravesaba el metro. Una de las cosas que más me llamó la atención fue pasar junto a un enorme cementerio, justo a la altura de la estación Bay Parkway. Más tarde investigué un poco y descubrí que se trata de un cementerio judío con alrededor de 200,000 tumbas.

En algún punto del recorrido nos hicieron bajar y cambiar de tren, algo que honestamente no entendí muy bien jaja. Incluso estuve a punto de salir de la estación, pero antes de hacerlo vi la señal que indicaba que el F continuaba hacia Coney Island–Stillwell Avenue, así que decidí quedarme ahí y esperar. Poco después volvió a llegar y pude continuar mi recorrido. Al parecer, esto no es algo habitual, así que probablemente ese día estaban haciendo algún ajuste en la línea.

Si les ocurre algo parecido, no entren en pánico ni salgan inmediatamente de la estación. Primero revisen la señalización y asegúrense de hacia dónde continúa el tren. En mi caso, seguir ese letrero fue suficiente para darme cuenta de que todavía iba por el camino correcto.

Finalmente, abordé de nuevo y me bajé en Neptune Av, pensando que había llegado a la estación que me dejaría justo frente a Coney Island. Pero, oh, sorpresa, jaja. Al bajar no tenía ni idea de hacia dónde caminar porque nada a mi alrededor se le parecía. Al salir de la estación, les pregunté a algunas personas en qué dirección tenía que caminar para llegar a Coney Island y seguí sus indicaciones.

¿Les sorprende que no haya utilizado Google Maps? Jaja. Por alguna razón me pareció una excelente idea únicamente descargar el mapa y aventarme toda esta aventura sin datos.

Total, seguí caminando y, después de doblar en una esquina, llegué a la avenida principal. Lo primero que vi fue el New York Aquarium y a lo lejos, una montaña rusa. Ahí fue cuando empecé a emocionarme porque me di cuenta de que estaba a tan solo unos pasos de mi destino final.

Seguí avanzando y, en algún punto, observé a mi derecha una entrada a la estación del metro jaja. Era la estación en la que me tuve que haber bajado: West 8 Street – NY Aquarium.

Caminé aproximadamente 160 metros más y me encontré con el Cyclone, una montaña rusa cuyo ingreso está sobre Surf Avenue. En ese momento decidí detenerme a ver cómo se subían algunas personas a la montaña rusa y a observar todo a mi alrededor.

La vibra era muy distinta a otras áreas de la ciudad que había visitado. Aquí no predominaban los rascacielos y el movimiento en la avenida era un poco más caótico. No era una imagen típica de postal, pero creo que eso era parte de su encanto.

Después de contemplar todo por un momento, me dirigí a la entrada del Luna Park, que está justo junto a la montaña rusa y llama mucho la atención por su diseño que en lo personal me hizo pensar en la entrada de un circo.

Al ingresar encuentras la recepción, donde puedes comprar paquetes para las atracciones. Yo no compré ninguno porque mi plan era recorrer todo el lugar y dedicar tiempo al final para subirme a un par de juegos. Además, las atracciones pueden ser pagadas en efectivo de manera individual.

Me dirigí al muelle y lo caminé de principio a fin, observando el área de restaurantes y juegos. Honestamente, este paisaje era todo lo que me imaginaba de este lugar. A lo largo del recorrido vi familias caminando, grupos de amigos haciendo deporte, parejas comiendo helados, perritos paseando. Lo normal, lo que ves en cualquier ciudad, pero había una magia especial en ver a la gente conviviendo ahí.

Posteriormente me fui a contemplar el mar. Alcancé a ver un par de barcos de carga y algunas embarcaciones pequeñas, así como un par de personas caminando entre las piedras que se encuentran a la orilla.

Después me dirigí a la playa para observar las actividades que hacía la gente. Había personas leyendo, muy pocas nadando, algunas descansando y otras con casas de campaña. Algo que me llamó la atención fue un mini puestito de botanas que me pareció muy mexicano porque tenían frutita picada y frituras. Una de las cosas que me encanta de Nueva York es que está llena de personas de muchas nacionalidades y la playa no fue la excepción.

Al terminar de recorrer esa área, regresé al muelle e ingresé a Nathan’s Famous Gift Shop, donde compré un par de postales. Ya que estaba ahí, decidí aprovechar para probar los famosos hot dogs de Nathan’s Famous.

Me acerqué a ordenar y justo en ese momento empezó a caer un diluvio, jajaja. Por supuesto, yo no iba preparada para la ocasión, pero pensé: bueno, no pasa nada, ya nada más me faltaba ver la escena lluviosa del lugar, jaja. Además, tenían mesitas con sombrillas, así que terminé de hacer mi pedido bastante tranquila, hasta que me di cuenta de que los trabajadores estaban empezando a retirar las sombrillas. ¿Por qué? No tengo idea, jaja. Yo solo pensaba: ¿y ahora dónde me voy a sentar?

Cuando me entregaron mi comida, ya no había prácticamente ningún lugar seco, así que terminé refugiándome en una esquinita junto al mostrador y logré consumir mis alimentos. Me pedí un hot dog sencillo y unos tater tots que, honestamente, no consumiría de nuevo. No sé si fue porque pedí el más sencillo, pero ni la salchicha ni el pan me parecieron impresionantes.

Después de terminar mis alimentos, la lluvia se calmó un poco y me dirigí a buscar alguna atracción para subirme, pero las montañas rusas ya estaban cerradas por la lluvia y, honestamente, no me hacía ilusión subirme a una oruga o algo por el estilo, jaja. Así que emprendí la búsqueda de un pin.

Como ninguno de los que había visto en Nathan’s Famous Gift Shop me había gustado, decidí salir a buscar otras tiendas de souvenirs sobre Surf Avenue. Para ser honesta, no encontré nada diferente de lo que ya había visto en la tienda de souvenirs de Nathan’s, así que terminé regresando a ese lugar por mi pin. Si quieren llevarse un recuerdo específicamente de Coney Island, yo sí recomendaría buscarlo ahí.

Mi plan era estar a bordo a las 3:00 p. m. y para ese momento ya eran las 2:00 p. m., por lo cual decidí que ese sería el fin de mi recorrido. Creo que observar y apreciar me consumió la visita, pero honestamente no me arrepiento. Algo en mi corazón me dijo que no estaba mal no haberme subido a ningún juego porque, al final, había podido presenciar con mis propios ojos lo que tanto había querido ver.

Sin embargo, si tengo la oportunidad y el tiempo de visitar este lugar de nuevo, sé que iría directamente a las montañas rusas.

Al final, Nueva York no deja de decirme que no es la última vez que la visito. Siento que esa ciudad inevitablemente me llama, así que me pregunto qué otras aventuras tendré cuando visite este lugar por quinta vez.


Comentarios

Una respuesta a «Nueva York, Estados Unidos»

  1. Avatar de

    Que bonito !!

    Me encanta el detalle , y sentir que estoy ahí , además las fotos le dan un toque muy especial a este recuerdo .

    La lista de recomendaciones e itinerario: súper útil para planear y más si es en tan poco tiempo , me gusta que exprimieron literal cada hora para ir a los lugares más emblemáticos .

    Gracias por compartir y por darnos tantos consejos , me emociona seguir leyendo y ver más de tus historias .

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