Nada como llegar a un lugar y descubrir, casi de inmediato, que se convertirá en uno de tus favoritos. Eso fue lo que sentí al bajarme del tender y caminar por la Isla Caimán durante unos diez minutos.


Hice con anticipación una lista con un par de lugares por visitar, pero al momento de llegar me di cuenta de que solo uno era viable si quería explorarlo a pie. La caminata fue de 30 minutos, que no se me hicieron nada pesadas y que tampoco lo serán para ti si disfrutas pasear y detenerte de vez en cuando en los lugares que llamen tu atención. La carretera es muy angosta y en cierto punto puede parecer que lo que estás haciendo no está bien, pero hay muchas personas por el camino. Insisto: si eres de esas personas que se dan la dicha de disfrutar de todo un poquito, no te vas a arrepentir.
Mi destino era Smith Barcadere, una playa que me había llamado la atención por su silueta y por el azul del agua. Sin embargo, antes de llegar, me encontré con varios puntos que invitaban a detenerme solo para mirar el mar. Lamentablemente, uno tras otro parecía inaccesible; todos eran “propiedad privada”, en su mayoría hoteles, escuelas de snorkel, oficinas o casas con vistas al mar.
Afortunadamente, la búsqueda llegó a su fin cuando encontré un letrero que decía “Visitors Only”. Al acercarme, descubrí un pequeño espacio con acceso al público, perteneciente al National Trust for the Cayman Islands, una organización dedicada a proteger espacios naturales e históricos de la isla.
El lugar es tranquilo y acogedor, ideal para caminar un poco, disfrutar de la vista al mar, descansar o tomar un snack antes de seguir camino hacia Smith Barcadere, el lugar de ensueño del que te hablaré más adelante. Si vas en grupo, es un buen momento para relajarte, tomar fotos o simplemente respirar aire salado antes de continuar tu aventura.


Al salir, a exactamente 190 metros, me encontré con un lugar que solo mi curiosidad por el arte me permitió no dejar pasar desapercibido: Pure Art Gallery and Gifts. Es una tienda hermosa donde encontrarás souvenirs increíbles y una gran variedad de piezas de arte creadas por artistas locales.


Mi estrategia fue simple: entrar, disfrutar de la tienda y explorar cada rincón; elegir lo que realmente quería llevarme, continuar hacia mi destino final y volver después a comprar con calma. El arte es algo que genuinamente disfruto, así que para mí este fue un momento perfecto para hacer una pausa antes de continuar mi aventura.
Finalmente, llegué a mi lugar de ensueño: Smith Barcadere. Me sentí muy afortunada desde el momento en que llegué: la vista era increíble, el agua de todas mis tonalidades favoritas de azul y, encima de todo, no había tanta gente. El lugar cuenta con baños públicos, duchas al aire libre para enjuagarte después de nadar, mesas de picnic, unos cuantos árboles que proporcionan sombra natural y un estacionamiento al cruzar la calle.



Lo único que me faltó para disfrutar el lugar por completo fue un equipo de snorkel, así que tú no te permitas olvidarlo. Ya sea solo o en grupo, te garantizo que esta será una experiencia memorable.
Para mí, poder caminar, mantenerme curiosa en el recorrido y dejarme sorprender por los pequeños detalles convirtió cada momento en algo único. Si solo dispones de un tiempo breve y quieres relajarte mientras exploras a tu ritmo, recorrer el lugar a pie puede ser perfecto.

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